dimecres, 9 d’octubre del 2013

Remedios Varo: a medio siglo

Remedios Varo (1908-1963). Hace 50 años, un 8 de octubre, falleció la pintora
Foto Archivo. La Jornada

Teresa del Conde
La Jornada 08/10/2013

Un martes como hoy, hace 50 años, murió Remedios Varo. El trabajo biográfico más completo que se le ha dedicado a la pintora nacida en (Anglès, la Selva) Girona, en 1908, corresponde a Janet Kaplan y necesitaría una redición por parte de la misma autora. 

Egresada de Columbia University y con apoyos de varias instituciones, Kaplan realizó una investigación que le tomó ocho años. Su libro publicado por Abbeville Press, se titula Unexpected Jourrneys. The Art and Life of Remedios Varo.

Entrevistó a un sinnúmero de personas, vio prácticamente toda la obra localizada hasta 1988, leyó lo más que pudo y, sobre todo, Janet Kaplan tuvo acceso de primera mano al archivo de Walter Gruen.

La única falla relevante que le encuentro a su libro es que la reproducción de las fotografías que le fueron tomadas a Remedios, es decir, las reproducidas en el volumen, por desgracia, adolecen de pies de foto que arrojen datos siquiera mínimos, además de que hay una equivocada en cuanto a su montaje.

No es verdad que Kaplan avale la hipótesis de un posible suicidio de Remedios Varo, cosa que llegó a pensarse, debido a lo imprevisto de la noticia y a lo bien conservada y jovial que lucía la pintora.

Con todo y su nariz algo larga y con caballete (o incluso por eso), Remedios era muy bien parecida. Haciendo gala de inteligente y acentuado sentido del humor ese rasgo le inspiró la confección del cuadro titulado Visita al cirujano plástico, en el que aparece una figura a la puerta de una construcción gotizante con la nariz cubierta por un ligero velo que no la oculta, sino que le sirve de tendedero. En el escaparate hay un anuncio: una mujer ostenta tres hileras de senos de arriba abajo, perfectamente modelados.

En los años 50, se hizo retratar ante Gerard, un peluquero ficticio "que puede embellecerla" personalizado por su ex marido Gerardo Lizárraga, quien –como se sabe, al igual que Esteban Francés, se trasladó a México y no sólo eso–, Lizárraga vivió en la discreta ex vivienda de Remedios hasta que falleció, mucho después de la muerte de ella, quien supo conservar como amigos a quienes fueron sus cónyuges o amantes.

Al parecer la única excepción al respecto (hasta donde he podido enterarme) fue Benjamin Péret, su pareja desde Cataluña, con quien después de la etapa parisina y luego en Marsella, llegó a México con ella a fines de 1941. Compartieron vida hasta el regreso del poeta a Francia en 1947, si bien ya por entonces Remedios Varo estaba vinculada amorosamente con el piloto Jean Nicolle, quien en contraste con Péret, fue feliz en el exilio mexicano y era charming, como observó Kati Horna, a quien se deben las que quizá sean las más atractivas y sugerentes imágenes fotográficas que tenemos de la artista.

Hermosa, pero no en el sentido en que lo fue su íntima amiga Leonora Carrington, Remedios Varo tenía una figura perfecta, cintura muy estrecha, "de avispa" se decía, esbelta sin ser flaca, medía 1.56 metros según su pasaporte y era dueña de una espléndida cabellera castaña de matiz rojizo.

En una ocasión se platinó el pelo a la Mae West (existe fotografía), pero se dio cuenta de que eso no le iba bien, tal vez la hacía lucir demasiado pálida, sin contraste. Como quiera que sea, fue consciente de su apostura, conocía los elementos que enaltecían su físico, sabía coser, se vestía de maravilla y las fotos en las que aparece emergiendo de un doble petate o respaldada en uno, dan cuenta casi de un montaje que quizá ella misma urdió.


Con todo y lo que anoto, Remedios luciendo y luciéndose, temerosa de envejecer, su salud era endeble a pesar de que su médico la encontró bien durante la postrer visita que ella le hizo poco antes de esa infausta tarde.

Según historiales clínicos padecía afecciones gástricas y experimentaba fatiga. Cosa hasta cierto punto normal, pues según Janet Kaplan bebía café casi todo el día y llegaba a consumir más de dos o hasta tres paquetes de cigarrillos, de modo que un infarto pudo haber irrumpido esa tarde en que Roger Cossio y su esposa Carmina Díaz acudieron a la colonia Roma a comer con Walter Gruen y Remedios Varo, puesto que habían adquirido esa pintura tan inteligente y perceptiva titulada Los amantes, e iban a retirarla.

Se trata de los dos espejos idénticos, reflejándose entre sí. Después de una comida temprana a la europea, en la que se brindó moderadamente con cognac, el grupo se disolvió y al poco rato la asistenta doméstica, muy angustiada, cruzó la calle, ingresó a Margolín y le espetó a Walter que la señora estaba muy mal.

Walter se dio cuenta del infarto (tenía estudios médicos) y mientras buscaba ambulancia, medicamentos y ayuda probablemente sobrevino un segundo infarto masivo y ya no hubo nada que hacer.

Remedios Varo, quien siempre tuvo aversión a envejecer, fue sepultada en el Panteón Jardín de esta ciudad. Su primer exposición-homenaje póstumo, tuvo lugar al año siguiente.

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Información relacionada:

Mujeres para un siglo - Remedios Varó: la pintura


Fuente: RTVE2.
Remedios Varó, pintora catalana que se formó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y considerada la primera pintora surrealista de España. A lo largo del documental se intercalan las intervenciones de: Marina Núñez (artista plástica), Emili Rams (cronista del pueblo gerundense de Anglés), Juan Manuel Bonet y Beatriz Varó (sobrina de Remedios Varó) que hablan de su vida y de su obra.

Viajes inesperados: el arte y la vida de Remedios Varo  Per Janet A. Kaplan
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Imprescindibles - Remedios Varo



Un documental sobre la artista catalano-mexicana Remedios Varo, una pintora surrealista, escritora y artista gráfica. Comenzó su trayectoria profesional en España, donde apenas se la conoce; fue una de las primeras mujeres en estudiar Bellas Artes en nuestro país, pero por varias circunstancias emigró a México, de donde nunca volvió y donde alcanzó el éxito.

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diumenge, 2 de juny del 2013

La pasión cubista de Diego Rivera

Dos exposiciones, en el Munal y en el museo Dolores Olmedo, exhiben pinturas clave de ese periodo poco conocido del artista.
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Una de las pinturas claves del periodo cubista de Diego Rivera es "Paisaje zapatista",
una obra en la que incluye elementos mexicanos y pone más color,
a diferencia de lo que se acostumbraba en el cubismo.
En la obra se distinguen un zarape, un fusil, un sombrero, unos guajes y las montañas.

ssierra@eluniversal.com.mx


Hace 100 años la etapa cubista de Diego Rivera estaba en todo su esplendor. Entre 1913 y 1918, en París, él produjo un número amplio de pinturas; varios de esos cuadros siguen siendo obras centrales en la pintura de Diego, grandes ejemplos dentro de las vanguardias y tema de polémica por su lenguaje, por los elementos que él incluyó, por las anécdotas que lo rodearon, algunas de las cuales incluyeron a Pablo Picasso y al que pronto se llamó “L’Affaire Rivera”.

A lo largo del siglo, exposiciones, publicaciones, eventos, han servido para revisar y, hasta cierto punto, redefinir lo que aquella etapa significó para él. Por ejemplo, el cubismo que Rivera hizo no adquiere la misma dimensión en su autobiografía Mi arte, mi vida, que en las páginas de “Diego Rivera, los años cubistas”, ensayo de Ramón Favela para la exposición que presentaron el Phoenix Art Musem y el Museo Nacional de Arte (Munal), en 1984.

Ahora el Munal, en el contexto de la exposición Vanguardia en México (1915-1940) exhibe una de las pinturas claves de ese periodo cubista: Paisaje zapatista (llamada en un primer momento El guerrillero). Atrás de esa pintura se encuentra La mujer del pozo, un cuadro cubo-futurista, que en 1913 pintó, que después cubrió con una capa de pintura morada y que fue “rescatado” en 1972 por restauradores mexicanos. “Diego tapa La mujer del pozo porque no tenía dinero para comprar una tela para hacer El Guerrillero”, cuenta la crítica de arte Raquel Tibol.

Como en Paisaje zapatista (1915), en varias pinturas de esa época Rivera incluye elementos mexicanos, pone más color, a diferencia de lo que se acostumbraba en el cubismo: “Es un cuadro de un cubismo ambiguo, no ortodoxo”, describe Tibol.

El cubismo de Rivera también se puede apreciar en la exposición Impulsos Modernos. Pintura en México 1840-1950, que hoy se inaugura en el Museo Dolores Olmedo, con el cuadro El marinero en el desayuno.

En medio de las vanguardias

“Por mucho tiempo se minimizó la participación de Diego Rivera en el cubismo, él mismo trató de ocultar esa parte de su historia que es fascinante; fue un pintor cubista importante”, dice Anthony Stanton, profesor de El Colegio de México, quien con Renato González Mello, director del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, curó la muestra del Munal.

Tibol detalla: “La producción cubista de Diego inicia en 1913, cuando aparecen los primeros cuadros cubofuturistas y después los cubistas propiamente, y se extiende hasta principios de 1918 cuando él decide dejar el cubismo y entra a una etapa cezanniana, muy influido por Paul Cézanne. La producción cubista de Diego en ese periodo, es muy grande, variada y de excelente calidad”.

Como parte de la revaloración a lo largo del siglo, muchas ideas se han cuestionado: “Había un mito de que el Diego Rivera cubista era el vanguardista, el independiente, el complicado, el inteligente, y que luego se había convertido en una especie de pintor oficial. Sí se convirtió en un pintor con vínculos con el Estado, pero no en un pintor fácil, nunca, jamás ocurrió eso”, afirma González Mello.

De Picasso a Reverdy

Rivera en su libro Mi arte, mi vida que realiza con la periodista Gladys March, relata cómo Pablo Picasso lo mandó llamar con el pintor chileno Julio Ortiz Zárate: “Me mandó decirte que si tú no lo vas a ver él vendrá a verte”. El encuentro fue en la primavera de 1914.

Picasso conoció la pintura Paisaje zapatista y es en torno de ésta que se han construido versiones diferentes sobre

el distanciamiento entre los dos amigos. Stanton, por una parte, relata: “Picasso, que tenía un ojo devorador, digamos así, y se apropiaba todo lo que hacían los demás, vio que Rivera había hecho un descubrimiento interesante: un problema técnico de la pintura de esos años era cómo pintar el follaje de los árboles. No es exagerada la queja de Rivera, en el sentido de que Picasso le copió eso. Eso motivó un distanciamiento”.

Sin embargo, Tibol dice: “Picasso tenía la costumbre de visitar los talleres de los amigos, cuando encontraba una composición que le interesaba hacía una versión propia, UNA VERSIÓN, no una copia. Diego nota esto y no se enoja sino que declara que se siente halagado de que Picasso haya tomado elementos de un cuadro suyo. Entonces los amigos de Picasso, los picassistas se echan contra Diego”.

En su autobiografía, Diego habla de Picasso así: “…No creo que ningún pintor posterior a Picasso no haya sido influido por éste de algún modo. Siempre me he sentido orgullo no sólo de que Picasso haya sido mi profesor, sino de que sea mi amigo muy querido y sincero”.

Pero ese no fue el que pasó a llamarse “El Affaire Rivera”, éste tuvo lugar entre el pintor mexicano y el poeta y teórico del cubismo Pierre Reverdy, y fue un enfrentamiento a golpes.

Renato González Mello explica: “Reverdy tiene una teoría espartana del cubismo que dice que se tiene que omitir el color porque el color no es serio, no es racional, y reivindica la pintura de Juan Gris; Diego deliberadamente sale de eso, y hay una confrontación”.

El trofeo de Diego

Se ha contado ya que los relatos de Martín Luis Guzmán a Rivera, sobre lo que pasaba entonces en México, fueron determinantes para obras cubistas donde él tomó la iconografía revolucionaria. Favela habla de tres cuadros que tienen motivos mexicanos: Terrasse du café, El retrato de Martín Luis Guzmán y Paisaje zapatista. En éste último se distinguen un zarape, un fusil, un sombrero, unos guajes y las montañas.

González Mello dice en referencia a esa pintura: “sí hay una reivindicación que no me atrevería a bautizar con palabras que son posteriores -resistencia postcolonial o anticolonial-, lo que sí hay es algo distinto a un cierto eurocentrismo que tienen las vanguardias. Pero esa reivindicación está en el terreno del lenguaje. Es un verdadero reciclaje de símbolos, algunos muy fuertes. Es una reutilización del valor simbólico de las cosas, y un diálogo muy fuerte, demandante, con los pintores cubistas en París, sobre la noción de representación y sobre la posibilidad que existiera algo como un cubismo con características locales. Es un larguísimo debate en las vanguardias parisinas que no acaba de resolverse nunca”.

En el caso de Diego Rivera, el cubismo no fue sólo una etapa de exploración sino que definió mucho de lo que vendría después, remarca Tibol: “Si uno revisa con cuidado las formas que desarrolla en los murales de la Secretaría de Educación Pública y de Chapingo, indudablemente otro hubiera sido el estilo si no hubiera pasado por las vanguardias, por las etapas futurista, cubofuturista, cubista y cezanniana. Eso influyó en el estilo definitivo de Rivera, un estilo de un realismo avanzado, con constantes elementos simbólicos y de una enorme calidad pictórica”.

El cubismo fue más que exploración, más que París. Ramón Favela escribe: “Se convirtió en un estado mental marcadamente individualizado y personalizado, que lo llevó (a Diego) al monumental descubrimiento de sí mismo del que ya nunca se desvió. A pesar de cuanto después se contó o inventó sobre su fallido cubismo y sobre sus quejas acerca del tiempo perdido, fue en el cubismo –como agudamente observó Martín Luis Guzmán en 1915- donde Rivera descubrió el camino de regreso a Anáhuac, su tierra natal”.

http://www.eluniversal.com.mx/notas/926823.html

"La mujer del pozo", un cuadro cubo-futurista, que pintó en 1913,
para después cubrirlo con una capa de pintura morada.
Fue "rescatado" en 1972 por restauradores mexicanos.

El cubismo de Rivera también se puede apreciar en la muestra "Impulsos Modernos.
Pintura en México 1840-1950", que se expone en el Museo Dolores Olmedo,
con el cuadro "El marinero en el desayuno". Cortesía Museo Dolores Olmedo

La producción cubista de Rivera inicia en 1913, cuando aparecen los primeros
cuadros cubofuturistas y después los cubistas propiamente,
y se extiende hasta principios de 1918 cuando él decide dejar el cubismo.
(En la imagen, "Maternidad").

En el caso de Diego, el cubismo no fue sólo una etapa de exploración sino
que definió mucho de lo que vendría después: "el estilo definitivo de Rivera,
uno de un realismo avanzado, con constantes elementos simbólicos",
según indica la crítica de arte Raquel Tibol. (En la imagen, "Naturaleza Muerta").

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divendres, 31 de maig del 2013

Leonora Carrington, pintora surrealista i escriptora

Leonora Carrington (Lancashire, Anglaterra, 6 abril de 1917 - Ciutat de Mèxic, 25 de maig de 2011) va ser una pintora surrealista i escriptora mexicana d'origen anglès.

Leonora Carrington amb Max Ernst
"Leonora Carrington es capaz de conocer los sueños 
que tras ella ya no pueden ser abandonados"

Carlos Monsiváis


Neix el 6 d'abril de 1917 al poble de Chorley, a Lancashire, Anglaterra. L'any 1936 ingressa a l'acadèmia Ozenfant d'art, a la ciutat de Londres. A l'any següent coneix a qui la va introduir indirectament en el moviment surrealista: el pintor alemany Max Ernst, a qui torna a trobar en un viatge a París i amb qui no triga a establir una relació sentimental. Durant la seva estada en aquesta ciutat entra en contacte amb el moviment surrealista i conviu amb personatges notables del moviment com Joan Miró i André Breton, així com amb altres pintors que es reunien al voltant de la taula del Cafè Les Deux Magots, com ara el pintor Pablo Picasso i Salvador Dalí.

En 1938 escriu una obra de contes titulada La casa de la por i participa juntament amb Max Ernst en l'Exposició Internacional de Surrealisme a París i Amsterdam.

Prèviament a l'ocupació nazi de França, diversos dels pintors del moviment surrealista, inclosa Leonora Carrington, es tornen col·laboradors actius del Künstler Bund, moviment subterrani d'intel·lectuals antifeixistes.

Leonora Carrington tenia només 20 anys quan va conèixer a Max Ernst a Londres. Llavors el pintor ja comptava amb 47 anys i amb prou fama com surrealista. La gran diferència d'edat, el fet que Ernst més estava casat, i també les posicions surrealistes radicals feien que aquesta relació no comptés amb l'anuència del pare de Leonora. Tot i això, la parella es va retrobar a París i aviat es van anar a viure a la província, al poble de Saint-Martin-d'Ardèche, en una casa de camp que van adquirir el 1938. Fins avui es conserva a la façana d'aquesta casa un relleu que representa la parella i el seu joc de rols: «Loplop», l'alter ego de Max Ernst, un animal alat fabulós entre ocell i estrella de mar i el seu «La Nuvia del Vent»: Leonora Carrington.

La vida tranquil · la i feliç de la parella en aquest lloc durar només un any. Al setembre de 1939 Max Ernst va ser declarat enemic del règim de Vichy. Després de la seva detenció i presó en el camp de Les Milles, Leonora pateix una desestabilització psíquica. Davant la inexorable invasió nazi, es veu més obligada a fugir a Espanya. Per gestió del seu pare és internada en un hospital psiquiàtric de Santander. D'aquest període la pintora guardarà una marca indeleble, que afectarà de manera decisiva la seva obra posterior. Leonora descriu, en la seva obra autobiogràfica (En bas) els detalls d'aquesta dramàtica història.

L'any 1941 escapa de l'hospital i dalt a la ciutat de Lisboa, on troba refugi a l'ambaixada de Mèxic. Allà coneix a l'escriptor Renato Leduc, qui acabarà ajudant-la a emigrar. Aquest mateix any contrauen matrimoni i Leonora viatja a Nova York. En 1942 emigra a Mèxic i el 1943 es divorcia de Renato Leduc. A Mèxic, la pintora restableix els seus llaços amb diversos dels seus col·legues i amics surrealistes a l'exili, que també es troben en aquest país, com ara André Breton, Benjamin Péret, Alice Rahon, Wolfgang Paalen i la pintora Remedios Varo, amb qui mantindrà una amistat particularment duradora.

Va ser guanyadora del Premi Nacional de Ciències i Arts en l'àrea de Belles Arts, atorgat pel govern de Mèxic en el 2005.

Va morir als 94 anys a la Ciutat de Mèxic el 25 de maig del 2011.
 











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L'adéu a Leonora Carrington, la "núvia del vent"
Entrevista. Cuatro horas con Leonora Carrington. Sergio Rodríguez Blanco
Leonora Carrington | La última surrealista





L'escriptora mexicana Elena Poniatowska, va presentar la seva novel·la Leonora, recentment guardonada amb el Premio Biblioteca Breve 2011.

No és la primera vegada que Elena Poniatowska retrata com ningú a una dona excepcional. La increïble vida de Leonora Carrington és, a les seves mans, una novel·la apassionant, una aventura, un crit de llibertat i una elegant aproximació a les avantguardes històriques de la primera meitat del segle XX.

"Abans de res, Leonora és una novel·la. No és ni una crítica de la pintura de Leonora Carrington, ni una biografia. És una obra basada en converses que vam sostenir durant múltiples entrevistes, en els llibres de la mateixa Leonora i en els quals s'han escrit sobre ella ... "

"Leonora no és només un acte d'amor sinó també un homenatge a la vida ia l'obra d'aquesta dona que ha encisat a Mèxic amb els seus colors, les seves paraules, els seus deliris, les seves arrencades, les seves històries. Va portar a casa nostra tots els records de les seves vides anteriors, tots els paisatges, els camins sota les acàcies, totes les verdures que a Mèxic no es menjaven com els salsifis, les enveges, les carxofes ... "

Elena Poniatowska   


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dimecres, 29 de maig del 2013

Exposició fi de curs 2012-2013



Inauguració 29 de maig de 2013 18:30 h.

Escola d'Art i Disseny de Reus

Passeig Boca de la Mina, 35-39

43206 Reus

Tel. 977 318 750
Tel./Fax. 977 318 451
sec.eadr@dipta.cat

Alumnes del “Curs de pintura de creació”:
 

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M. Carmen Molina

M. Carmen Molina
Blaus
100 x 50 cm.
Acrílic / Tela

Fineta Ferré Giralt

Fineta Ferré Giralt
Maduixes
Acrílic / Tela
30 x 20 cm.
Fineta Ferré Giralt
Carxofes
Acrílic / Tela
30 x 20 cm.

Paquita Sánchez Jiménez

Paquita Sánchez Jiménez
80 x 120 cm.
T. Mixta / Tela

Marisa Morales

Marisa Morales
Barricas de mosto. Còrdoba
100 x 50 cm.
Acrílic / Tela

Teresa Muñoz Sardà

Teresa Muñoz Sardà
Paisatge
45 x 35 cm
Acrílic / Tela
Teresa Muñoz Sardà
130 x 80 cm.
Acrílic / Tela

M. Claustre Barrera Serra

M. Claustre Barrera Serra
Loira
55 x 25 cm
Oli / Tela

Rosa Clua

Rosa Clua
Vaixell
60 x 20 cm.
Acrílic / Tela

Chelo Abellán López

Chelo Abellán López
80 x 65 cm.
T. Mixta / Tela

Maria Miras

Maria Miras
100 x 100 cm
Acrílic / Tela

Eulàlia Esparó Hidalgo


Blanca Ventura

Blanca Ventura
Natura
95 x 150
Acrílic / Tela

Miguel Romero Romero

Miguel Romero
N. 2
80 x 90 cm
Acrílic / Fusta

Miguel Romero
N. 1
70 x 95 cm
Acrílic / Fusta

M. Carme Papiol Gené

M. Carme Papiol Gené. T. Mixta / Tela
50 x 120 cm

divendres, 14 de desembre del 2012

Carpaccio de bacallà

Carpaccio de bacallà. M. Carme Papiol Gené. Acril·lic / Tela

Ingredients:

Bacallà remullat
Oli d’oliva
Tomàquet madur
Olivada negra

El bacallà un cop el tinguem remullat al punt, o si el comprem remullat, li traiem la pell i el posem sobre paper de cuina, per treure-li el màxim d’aigua, l’emboliquem ben fort amb paper film com si fos un caramel i el posem unes hores al congelador, així el podrem tallar molt fi.

Tallem el tomàquet, traiem les llavors i ratllem. Reservem

Quan volguem preparar-lo, a una plata per servir posarem una capa fina d'olivada, a sobre el bacallà que el farem a talls d’un mig centímetre, (si tenim maquina de tallar embotits ens anirà molt bé). A sobre el pintem amb el tomàquet ratllat i reguem amb oli d’oliva.
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Trufas de Chocolate

Trufas de Chocolate (Blanca Ventura). Oli / Tela

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Trufas de Chocolate(Blanca Ventura)

INGREDIENTES:

200gr. Chocolate amargo para fundir.
50gr. Chocolate con leche.
1 Cucharada de coñac.
1 Cucharada de azúcar.
1 Paquete de fideos de chocolate.
Moldes de papel.
*Sino te gustan los fideos de chocolate como decoración puedes poner chocolate en polvo.


PREPARACIÓN:

Poner la nata líquida a calentar. Ir añadiendo el chocolate a trozos para que se funda (cuidado que no hierva). Añadir y mezclar el resto de ingredientes. Dejar enfriar. Meter en el congelador hasta que se ponga dura la masa. Batir con las varillas de montar nata (cambia de color). Hacer las bolas de trufa y pasarlas por los fideos de chocolate o por el chocolate en polvo.

Se guardan tapadas en el congelador y esperar un par de horas para empezarlas a comer; el tiempo de espera es a gusto de la persona, si le gusta la trufa muy helado o poco.

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divendres, 9 de novembre del 2012

Escalivada

Escalivada. Chelo Abellán López. Acrílic / Tela

L'escalivada
(Chelo Abellán López)

L'escalivada és un plat tradicional de la cuina catalana amb pebrots, albergínies, cebes i de vegades patates escalivades i pelades o bacallà salat. Tanmateix a diverses comarques valencianes com la Marina i l'Alcoià se'n diu espencat i a altres zones se'l coneix també com "esgarradet" o "esgarradeta" com per exemple a la Ribera o la Costera, tot i que normalment aquest nom fa referència al plat que combina l'escalivada amb bacallà salat (el que a Catalunya s'assembla a l'esqueixada). L'escalivada es menja sola, com entremès, de vegades acompanyada d'embotits. També pot acompanyar un plat principal de carn, o amanir una coca.

Per a fer-la, s'han d'escalivar els ingredients segons llur qualitat: amb més foc per als pebrots que per a les albergínies. Avui, és costum embolicar les patates i les cebes amb paper de plata. Quan tots els vegetals són a punt, es pelen i es posen en un plat gran, assaonats amb sal, pebre i oli.

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